El primer álbum de Alan Plachta expone ideas claras en sus composiciones y arreglos. Un sonido que se nutre de ritmos y melodías autóctonas de ambas costas del Río de la Plata, pero que contiene armonías cercanas al jazz revela la inquietud de este guitarrista por descubrir nuevas formas dentro de la música tradicional argentina y uruguaya.
En “De todas las tardes” se escuchan ritmos afro uruguayos, una composición tanguera interpretada en formato de trío, baladas folclóricas con notables arreglos, y otras composiciones. Todos los temas son instrumentales con excepción de uno perteneciente al músico uruguayo Eduardo Mateo. El sonido del disco es principalmente acústico salvo por el bajo eléctrico y la guitarra eléctrica que aparece en algunas canciones.
El ajustado ensamble incluye piano, percusión, batería, flauta traversa, y un bandoneón con indudables ecos folclóricos. La aproximación cercana al jazz con solos de guitarra eléctrica en algunos casos, sumado a solos de otros instrumentos proporciona frescura y vitalidad al disco. La calidad general del Alan Plachta Grupo en la interpretación de arriesgados arreglos de su líder permite una agradable escucha y nos transporta por novedosos caminos dentro de la música popular de estas tierras.
